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Benicàssim reduce el impacto del picudo rojo terapias y acciones alternativas

06/06/2017

 

El concejal de medio ambiente de Benicàssim , Clemente Martí ha repasado esta mañana las acciones que el ayuntamiento lleva a cabo para combatir la plaga del picudo rojo que, desde 2007, ha estado afectando a las palmeras de todo el Mediterráneo. “Nuestra voluntad es combatir la plaga de la manera más perniciosa posible para el insecto, pero a la vez, más ecológica posible para los ciudadanos. Por eso en los últimos años, en Benicàssim se han estado experimentando tratamiento biológicos para acabar con el insecto de una manera natural y sin uso de insecticidas”, ha dicho Martín.

Una de las iniciativas más efectivas contra el picudo es su captura mediante trampas dotadas de feromonas atractivas para los insectos, tanto machos como hembras, lo que consigue eliminarlos de una manera totalmente natural. Escondidas en zonas de arbolado de todo el término municipal hay diseminadas hasta un total de 16 trampas para picudos que mensualmente suelen capturar decenas de ejemplares.

Este sistema se lleva realizando desde el mes de junio de 2011 y los datos estadísticos de las capturas muestran un descenso de la incidencia del insecto, aunque, como señala el técnico municipal de medio ambiente no hay que bajar la guardia, porque este insecto pasa a lo largo del año por diferentes fases y ahora en verano se convierte en muy activo ya en las copas de las palmeras.

Clemente Martín ha destacado que “por ese poder dañino de estos insectos seguimos haciendo los tratamientos tanto aéreos mediante ducha foliar para minimizar los efectos de la plaga, mientras compatibilizamos con otros métdoso naturales”.

Cabe reseñar que no se ha detectado la muerte de ninguna palmera pública por ataque de picudo en los últimos meses. De hecho, la última que desapareció y tuvo que reponerse, fue un ejemplar ubicado junto a la fuente del Señor que se repuso por otra especie más resistente (Phoenix dactylifera).

En total, en el municipio hay alrededor de unas 800 palmeras en jardines y zonas públicas que son constantemente vigiladas y controladas ante el ataque del insecto. Pero el principal problema siguen siendo las palmeras ubicadas en propiedad privada y que sus propietarios no tratan, lo que impiden una lucha más eficaz contra el picudo.