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Benicàssim y Bad Salzdefurth celebran el 30ª aniversario de su hermanamiento

05/05/2016

 

Si en algún momento la Unión Europea pensó en que hermanar los pueblos ayudaría a la convivencia entre las personas, desde luego podría haber sido en base a la experiencia que Benicàssim tuvo con Bad Salzdefurth. El hermanamiento de nuestras ciudades parte de una historia de humanidad, de buen vecino y de fraternidad. Por eso, mantener vivo ese espíritu treinta años después, es para mi como alcaldesa, un verdadero privilegio”, ha dicho Susana Marqués que ayer estuvo con las familias alemanas que pasan estos días en Benicàssim con motivo del 30 aniversario del hermanamiento entre ambas localidades.

Durante diez días un grupo de familias de la localidad minera de Bad Salzdefurth ha podido disfrutar de su estancia en nuestra ciudad. También aprovechan estos días para hacer turismo y para ello han organizado visitas al grao de Castellón, a Peñíscola, excursiones al Desert de les Palmes, a las grutas de San José en Vall d'Uxó y también a Valencia.

Sin embargo, el sábado ha sido el día elegido para hacer el acto oficial del aniversario del hermanamiento. A las 20 horas, en el Espai de la Música Mestre Vila se celebrará una cena de hermandad donde los alcaldes de las dos localidades, Henning Hesse y Susana Marqués, estrecharan los lazos de unión y refrendarán la vocación de seguir siempre unidas con una vocación de fraternidad entre las dos poblaciones.

Además, en esta visita, en la que también ha participado activamente el presidente del comité de hermanamiento alemán, Reinhard Nipp, se han mantenido contactos con el IES Violant de Casalduch, con el objetivo de poder iniciar actividades de promoción e intercambio cultural entre los centros formativos de ambas localidades.

Susana Marqués ha señalado que “queremos que nuestros hermanamientos sigan vivos y más activos que nunca. La sociedad crece cuando se abre a otros países a otras culturas y a otras ciudades. Entendernos, compartir experiencias y saber que podemos apoyarnos en otras ciudades nos hace más grandes y más fuertes. El hermanamiento es símbolo de paz y de humanidad y así queremos que lo siga siendo para siempre entre Benicàssim y Bad Salzdefurth”.