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Benicàssim “exporta” el valenciano a los turistas de todo el mundo

20/08/2015


La Alcaldesa de Benicàssim, Susana Marqués, ha compartido una clase con los alumnos de “Valenciano para turistas”, una iniciativa en la que el Ayuntamiento de Benicàsssim ha sido pionero en nuestra Comunitat y que busca “acercar un poco más nuestra cultura y nuestra lengua a los visitantes”.

“En muchas ocasiones, los turistas que llegan se quedan sorprendidos de que tengamos una lengua propia y se interesaban por aprender palabras y comenzar a decir algunas frases en valenciano. Así que consideramos interesante facilitarles un acercamiento a nuestro idioma natal y ayudarles así a sentirse más parte de Benicàssim”, ha señalado Marqués.

Los cursos de “Valenciano para turistas” partieron de la iniciativa del Servei d'Ús i Promoció del Valencià hace tres años y, verano a verano, van consolidándose entre los visitantes. Este año han sido 13 l@s alumn@s que se han inscrito a las clases (una cifra muy similar a los dos años anteriores).

Las clases se imparten junto a las Bibliotecas del Mar y al aire libre, “puesto que entendemos que los turistas en verano vienen aquí por nuestras playas y nuestro sol, así que procuramos unir sus dos intereses y que las clases sean lo más amenas y agradables posible”.

La duración del curso es de tres semanas (una en julio, del 21 al 24 y dos en agosto, del 4 al 7 y del 18 al 21); cuatro días por semana de 11 a 12 horas.

La cultura local es uno de los grandes atractivos de nuestra localidad, como lo son nuestro patrimonio cultural y nuestra historia, así que la lengua se convierte en un aliciente para aprender de los turistas que llegan a Benicàssim.

L@salumn@s provienen mayoritariamente de territorio nacional, principalmente de Madrid, pero también se inscriben bastantes de Bilbao, Italia, Francia, Rumania y los Estadsa Unidos.

 

Como explica Josep Molés, técnico de normalización lingüística y profesor de las clases, “en el curso se pretende hacer una primera aproximación al valenciano para que los turistas se puedan defender en situaciones cotidianas básicas, como los sludos, ir a comprar, hacer el pedido en una cafetería.”

Molés ha añadido que “Las clases son unidades didácticas independientes, con el fin de que los asistentes puedan elegir las que prefieran, sin obligación de seguimiento continuo. Al final, es una actividad que no debe ser costosa, sino amena, agradable y útil”